IMPLEMENTACIÓN DE LA REINSERCIÓN EN OTROS PAÍSES
Uno de los primeros problemas a los que se enfrentan las personas al salir en libertad, es el desempleo, especialmente si han cumplido sentencias largas. En Guatemala y muchos otros países, la mayoría de las veces, un empleador no está dispuesto a contratar a una ex privado de libertad por varias razones. Estas razones pueden ser: falta de experiencia laboral, niveles de riesgo, falta de formación técnica, estigma, etc.
Cuestiones como estás afectan gravemente a los expresidiarios
y los ponen en situaciones donde son más propensos a cometer crímenes otra vez,
muchas veces para poder conseguir alimento o sustento económico. Se ha
determinado que muchas veces el desempleo es lo que hace que una persona cometa
delitos en primer lugar y luego de cumplir una condena, la persona se encuentra
en una mayor desventaja por tener “manchado su récord”.
Este problema en realidad presenta una gran oportunidad,
pero que implicaría una gran inversión económica que muchos países prefieren no
hacer. Uno de los mayores obstáculos es que los gobiernos y la población civil
consideran que entre más duro el castigo, es mejor para todos, pero como ya se
mencionó anteriormente, eso resulta tener el efecto contrario. Sin embargo, hay
países que si han decidido invertir en un sistema penitenciario mucho más
humano y que de hecho esté enfocado en la rehabilitación y reinserción a la
sociedad.
Principalmente estos son los países nórdicos de Suecia,
Dinamarca, Noruega y Finlandia. No hace falta mencionar que estos son países
del “primer mundo” pero esta modalidad es relativamente nueva y de hecho son
las que mejores resultados han presentado. En distintos reportajes, se ha hablado
de la prisión más “humana”, ubicada en Noruega, donde los privados de libertad reciben
cursos como parte del programa de reinserción social, en donde aprenden
materias técnicas nuevas y que los estudios han demostrado que en expresidiarios
de entre 20 y 34 años, ha generado un aumento en salario[1].
Si quisiera verse un ejemplo más cercano, en Colombia, hay 2
cooperativas que emplean personas con antecedentes criminales para realizar
trabajo en sus fábricas de ropa y bebidas artesanales. Señalan que, aunque el
gobierno colombiano si invierte en proyectos estatales de reinserción social,
los proyectos de la empresa privada no cuentan con el mismo apoyo y muchas
veces tiene problemas para mantenerse a flote. Con tantas personas bajo su
cargo, si estas empresas quebraran, todos aquellos empleados ya estuvieron
privados de su libertad, se verían de nuevo en una situación vulnerable, donde lo
más probable vuelvan de delinquir para sobrevivir, ya sea por su cuenta o
uniéndose a un grupo.
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